Privacidad en Facebook: muestra solo lo que quieras (2ª parte)

Tras ver cómo podemos configurar nuestra privacidad en Facebook de forma sencilla, vamos a profundizar en estas opciones desde el panel de Configuración. En él encontramos varias opciones, pero vamos a centrarnos en Seguridad, Privacidad, Biografía y etiquetado, Bloqueos y Notificaciones.

Seguridad

En este menú hay opciones muy interesantes que nos permiten conocer desde si se accede a nuestra cuenta desde un dispositivo que no hemos usado nunca, hasta desde donde te has conectado o establecer un código de seguridad para acceder a tu cuenta desde navegadores que no sueles usar.

De aquí destaco también la posibilidad localizar desde dónde se ha abierto sesión y cuándo, pudiendo así también cerrarla para darla por finalizada si se emiten datos de geolocalización y tiempo incorrectos, o que simplemente no queremos facilitar.

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Privacidad

Aquí podemos configurar quién puede ver nuestros contenidos (amigos, público, personalizado, solo yo, etc.), acceder a nuestras publicaciones y revisar los contenidos en los que se te ha etiquetado. Estas opciones las puedes hacer con carácter retroactivo, es decir, incluyendo los contenidos publicados con anterioridad.

También puedes limitar las opciones de búsqueda de tu cuenta por parte de terceros, evitando así que puedan localizarte usuarios que no deseas a través de tu nombre, email o teléfono.

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Hipocresía

Gracias a mi compañero Gabriel Corbacho, a quien es muy interesante seguir por facebook, he descubierto que no hay nada nuevo bajo el sol para nosotros los periodistas. Hispanidad, un medio digital que desconocía y que se presenta como decano de la prensa digital española, recoge una estremecedora noticia, la desaparición de Colpisa, agencia de noticias especializadas que según esta publicación servía a los diarios regionales de Vocento, entre los que figura ABC.

Por desgracia, hoy día la desaparición o reconversión de un medio no es ninguna novedad tal y como está el patio, pero lo que sí destaca Hispanidad es la tendencia precaria que está protagonizando Vocento: un consejero delegado suyo, José Manuel Vargas, y siguiendo siempre a Hispanidad, toma ahora el control de la nueva Colpisa para aplicarle la misma fórmula del tan temido por nosotros ABC de becarios, como cita el propio autor del texto, Eulogio López.

Y para hablar de esto no voy a citar ni a Hispanidad ni a Eulogio López, sino a una realidad que me es muy cercana y que se ha instalado a pocos metros de la Facultad de Comunicación, en la sede de ABC de Sevilla.

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Invisible

Si uno abandona la primera línea por la comodidad de la retaguardia, sabes que puedes llegar a desaparecer. Entre no estar o simplemente que estés y no se te vea, no hay tanta diferencia.

Lo sé bien porque esa sensación viene conmigo desde hace cerca de un año, cuando me senté tras una mesa y no delante, y dejé de apuntar en mi cuaderno aquello que quería preguntar para escribir directamente las respuestas, sin preguntas previas. Gabinetear, lo llaman.

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Mea culpa

Me he convertido por unos momentos en aquello que odio: me ha podido el orgullo.

Para quien no lo sepa, ser periodista no es un trabajo, sino una filosofía de vida, pero de las buenas. No es que queramos ser así, sino que hemos nacido con ese don, por así llamarlo. Porque para mí lo es, y lo ha sido siempre  el hecho de pensar en llegar algún día a ser lo que hoy soy: periodista.

Cuando desde pequeña creces entre periódicos, levantándote cada día con Iñaki y admirando a grandes personalidades televisivas, no es que te guste entretenerte de esta manera, sino que disfrutas con ello, haces de ello tu vida.

Es difícil explicar cómo en ti existe el amor por lo que haces, porque te es innato. Al fin y al cabo, los sentimientos son así, difíciles de explicar.

De todas formas, lejos de intentar hacer ver al ciego por naturaleza, entono mi propio mea culpa. Nunca el amor justificó cierto tipo de comportamiento, y mucho menos el amor al periodismo. Porque el periodismo es tan grande en sí mismo, que por sí solo, el que lo conoce bien, sabe que se justifica.

Esto de la comunicación no es tan sencillo como parece. Ni mucho menos tan bonito. Me dolerá siempre cuando escuche a alguien decir que está laboralmente mal. Eso es que no conoce a un periodista.

Lo que ellos no saben es que la mayoría de las empresas del sector se aprovechan de nuestro amor para ofrecernos condiciones laborales denigrantes. Eso sí que la mayoría ignora. A la gente es que siempre le gustó hablar sin saber.

Por eso me prometo a mí misma no entrar más al trapo ni rebajarme a niveles que ni un muckraker de la época haría. Lo que sí seguirá es llenándoseme el alma al decir que soy periodista, porque es lo que yo elegí ser. O como dice mi vecino “Ahí en tu piso donde vivías de pequeña han salido ya tres periodistas”. ¿Casualidad? Puede ser, pero yo prefiero quedarme con la magia de pensar que ese lugar nos marcó.

Curiosamente, echo de menos la FCOM. Ver a tanta gente con las mismas inquietudes que yo y sentir que no estás loca, ayuda mucho. Micrófonos y cámaras arriba y abajo ponen la nota de color al trasiego de sus pasillos. No somos unos estudiantes al uso. Y no seremos, por tanto, personas al uso.

Supongo que será por el entorno que no se nos comprende. Nadie visita la recóndita FCOM ni para estudiar (que dicen que no se puede). Mis cinco años allí se me pasan cada segundo por la mente, y es inevitable buscar a mi alrededor a alguien cargando con una grabadora que pueda comprenderme. Pero ahora no lo hay.

Si bien reconozco mis errores, seguiré siempre defendiendo nuestra causa, tan mía. Ahora que no está a mi alcance ningún periodiquero, como a veces nos llamamos entre nosotros,  al menos tengo este altavoz que me acerca a su realidad. Gracias a todos los que comentan estos tristes post, pues saber que mis compañeros, porque ellos sí lo son y siempre lo serán, reciben mis mensajes.

Ellos, que sí conocen este mundo, lo comprenden. No espero más de este blog.

Ceros y unos

Voy a volver a ser hoy una periodista completa: criticaré lo que me rodea, sacaré los colores e, incluso si hago bien este post, puede que me tire piedras en mi propio tejado. Rabieta personal se acerca.

Siguiendo a mi buen amigo Jesús Rodríguez, gran bloguero y mejor persona, el lenguaje de ceros y unos es muy feo. Me siento totalmente ajena a él, y pecando de orgullosa, afortunada me siento, porque lo mio no es eso, sino someter la bella y riquísima ortografía y gramática españolas para conseguir no sólo persuadir, sino deleitar. Someter y, cómo no, seguir.

Un periodista no sólo puede amoldar el lenguaje para que represente la realidad, sino que puede jugar con él y recrear un sinfín de ensoñaciones que sólo una mente cuyo espectro idiomático sea amplio puede lograr. Estamos de enhorabuena.

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