La sangría de los medios: VIVA


La muerte de un medio es siempre algo lamentable, en primer lugar, por los profesionales que se van a la calle, y en segundo lugar, por lo que supone de pérdida para la sociedad. Aunque no necesariamente tiene que ser en este orden.

Además, es muy curiosa y sistemática su muerte, y ahora veréis por qué. Muchas veces antes de entregarse a la canina, y aún a sabiendas de sus malas condiciones de salud, realiza una reconversión ambiciosa. Por ejemplo, el caso de El Correo de Andalucía, que tras un ERE y precediendo a otro se ha pasado al todo color. Será por aquello de darle alegría a la realidad. Otro caso, que es el que nos ocupa, es el de Andalucía Información, también llamado Grupo Publicaciones del Sur, más concretamente de su gratuito Viva.

¿Qué decir sobre esta noticia? Que ya se veía venir. Sobre todo si te cuentan de primera mano que en el último mes no se ha cobrado la nómina íntegra y que ya les anunciaban dificultades para continuar. Y parece que las redes sociales ya no callan este secreto a voces.

En este caso del Viva, yo creo que estaba llamado a morir poco después de nacer. ¿Cómo un grupo informativo cuya precariedad trasvasa sus paredes hace tan arriesgada apuesta, abriendo ediciones como la de Sevilla? Hay cosas que en mi concepción de la empresa informativa no encajan, sobre todo si tienen que ver con la falta de calidad de un producto que salta a un mercado ya saturado.

Otra particularidad de la muerte de un medio es la paradoja informativa que se produce. Porque para hablar de un ERE como el de Mercasevilla, sin entrar en lo fraudulento de la cuestión, o del mal estado de las empresas de Nueva Rumasa o Roca, para eso sí hay páginas. Un medio nunca contará a sus lectores que se muere, aunque sus entrañas, esto es la redacción, sufra de un cáncer terminal.

Entonces, ¿quién denuncia esta realidad? A veces los medios competidores, en un alarde de honestidad y pareciendo hacer lo que manda el refranero español “Ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.” ¡Qué hipócrita que somos los periodistas!

A veces, en contadas ocasiones, una se lleva una ‘alegría’ informativa: puede encontrar un medio que habla de su propia miseria. Recientemente tenemos el caso de Público, que ha anunciado un ERE que afectará a 39 trabajadores, alegando falta de ingresos publicitarios a causa de la crisis. Y lo ha recogido en sus páginas, aunque con un toque corporativo y edulcorado, el titular ya vale su peso en oro.

Ojalá cada día que hablara con un compañero o estuviera en una red social no tuviera que escuchar la palabra ‘ERE’ o ‘crisis’ asociada al periodismo. Porque no me las creo. El periodismo no está mal por la crisis económica, está mal porque nunca ha estado bien en los últimos años, aunque las cifras entonces sí cuadraran. Perdemos lectores, y con ello anunciantes. No es la falta de publicidad, adolecemos de falta de público. Y creo que con esto podemos relacionar muchas cosas, como por ejemplo la educación o la falta de calidad de los productos informativos.

Pero este post ya se está haciendo largo, y los profesores ya protestan por su lado, así que yo seguiré protestando por lo que a mí me toca, que es por conseguir una mínima dignidad profesional para todos los compañeros.

 

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