Entre el quiero y el no puedo


Que te defenestren del papel hacia lo multimedia tiene un paso, pero que te hagan cargar con emoticonos, es otra cosa. Resulta que yo quería ser periodista. Ese personajillo ya centenario, por no decir milenario, que va de un lado para otro pertrechado con papel y boli como únicas armas para defender la pluralidad, la información y la democracia.

Desgraciadamente, hoy día esos periodistas casi ni existen más allá de los manuales clásicos de la profesión.

No me opongo a los nuevos aires que imperan, a los proliferantes community manager o copy  (unos roles que ‘cualquiera’ puede desempeñar, o eso creen). Pero me sigue ahogando la idea de que nadie, quizás ahora menos que nunca, valore lo que significa esta nuestra labor.

Lejos de ser un ente anquilosado, los periodistas somos personas de nuestro tiempo quizás más que nadie. Probablemente, por cuánto depende el periodismo de hoy de las innovaciones tecnológicas es por lo que se nos va el trabajo en ello, en renovarnos.

Entre mi eterno debate entre la libertad informativa, un derecho fundamental de todos los españoles, y la profesionalidad informativa, solo inherente a aquellos con aptitudes para informar (que bien significa ‘dar forma’) sigo enfrascada.

La causa, sencilla: ver que no se valora el trabajo que realizamos en los nuevos frentes. Aunque queramos modernizarnos, no nos dejan los propios que apuestan por otros roles para desempeñar lo que hoy nos marca la profesión que tenemos que ser. ¡Vaya paradoja!

Entre la falta de apuesta por nuestro gremio, por nuestro amplio saber, levanto la voz para decir que seguimos aquí. No voy a tolerar menosprecio alguno hacia lo que representamos ni a nuestro conocimiento, ni a nuestra voluntad siempre dispuesta por aprender.

Sintiéndome fuera antes de haber estado siquiera dentro, cierro este post recordando unas líneas de la introducción de Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, por qué no confesarlo, mi libro de cabecera, y dónde siempre encuentro una frase mucho mejor que una de mi propia creación para expresar lo que siento:

Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s