De categorías profesionales, mileurismo y futuro


Dos semanas intensas de trabajo te hacen a veces perder la cabeza. Tanto o más como para olvidar comentaros que casi alcanzo el mileurismo, que llevo un mes de cotización en la Seguridad Social y, ah sí, que esto sigue apestando. ¿Por qué? Porque “Niña” -y me lo decían en casa- “haber estudiado Ingeniería”.

El hedor es más que asqueroso, es simplemente infame. Este fin de semana he podido volver a comprobar cuán afortunada soy con mi puesto actual, aunque figure como “administrativa” en la categoría profesional. Será que estamos obligados a ser administrativos en esta vida -sin ofender- y los padres se equivocan cuando nos invitan a estudiar una carrera. ¡Qué sobrevalorado está todo!

El caso, es que bueno, mejor ser eso que becaria. Que se lo pregunten a mi amiga Cristina, que con su licenciatura en la manita y experiencia amplia en el sector prensa trabaja diariamente, festivos incluidos, cerca de 12 horas por la maravillosa cantidad de 250 euros. Como diría aquél, está muy bien para empezar.

Pero, ¿para empezar qué? ¿La vida profesional hacia una precariedad reconocidísima en el sector? Ella, como muchos otros de mis compañeros, ya sueñan con prepararse un Certificado de Aptitud Pedagógica (conocido como CAP) y opositar para tener una vida digna.

Lo que muchos ignoran es que, tras este convencimiento que algunos califican de búsqueda de la comodidad, existe todo un desengaño más allá de lo profesional, sino que afecta de lleno al plano personal.

Muchas veces lo he repetido: ser periodista no es una profesión, sino una actitud. Uno no decide estudiar eso (¡claro, si no tiene salida!), sino que sin saberlo se ve empujado a hacerlo por pura necesidad vital. Pero es la necesidad, en este caso económica la que te obliga a mirar hacia otro lado y ver el horizonte más lejano aún que cuando empezaste la carrera.

¿Cinco años, para qué? Pues para bien gastarte 4.000 euros en un máster, que en mi modesta opinión en nuestra carrera es tirar el dinero a menos que quieras seguir los amplios caminos de la docencia/investigación, o bien pensar en estudiar otras disciplinas, luego, cuatro añitos más mínimo.

El otro día me lo planteaba, pues no tengo seguridad laboral más allá de febrero de 2011. Acostumbrada como estoy a pulular por doquier, el ser nómada es algo ya que va conmigo en mi naturaleza. Siendo de Humanidades o letras puras, pocas alternativas viables, con todos mis respetos, me quedan. Y todas pasan casi por lo mismo: acabar opositando para ser profesora. Entonces ¿para qué seguir estudiando? A opositar pues. Si no fuera por mi enfermiza seguridad de que saldré adelante como sea, lo mismo caía en ese cepo. Trabajo hay, y trabajo se encuentra trabajando. Prefiero mil veces trabajar gratis, semi explotada, a pagar por seguir formándome en Comunicación. La formación, como en Expediente X, está ahí fuera, en la sempiterna calle.

Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Calle somos, y a la calle volveremos. Si es nuestra sentencia de muerte, que acaben pronto conmigo. Cuando llegue febrero volveré a saborear la incertidumbre de qué hacer con mi vida, de dónde ir, etc., pero eso sí, recuperaré la categoría de Periodista, tanto personal como económicamente. Con todo lo que eso acarrea.

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3 pensamientos en “De categorías profesionales, mileurismo y futuro

  1. “haber estudiado Ingeniería” … no creas que los ingenieros lo tenemos mucho mejor. Y yo pertenezco al grupo de los que han tenido suerte.

    Un saludo y enhorabuena por tu blog 🙂

  2. Estoy de acuerdo con neonigma; yo conozco a varios ingenieros trabajando en el sector comercial, vendiendo a empresas del sector que conocen por sus estudios. También he trabajado con administrativos en posesión de más de una licenciatura que aportaban muchísimo a su trabajo gracias a sus conocimientos. Y trabajado a las órdenes de más de un licenciado que no aportaba al trabajo nada más que su licenciatura. Todo depende.

  3. La formación nunca está de más, lo digo yo como especialista en el campo. Ahora, la formación no tiene que ser universitaria ni hay por qué pagar por ella, pero aprender siempre es bueno.
    Igualmente, trabajo en el tema del nuevo Master de Profesorado de Secundaria y te digo que es una cosa sin sentido, hecho deprisa y sin pensar nada, es una lástima gastar el dinero en eso, encima, impartido por gente sin conocimiento que se han apuntado al carro gracias a sus “padrinos” (espero que me entiendas).
    Igualmente, así estamos todos, buscando un algo nuevo que hacer porque todo aburre. Si nos viera Carmen Mejías, qué diría de nosotras…

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