Hipocresía


Gracias a mi compañero Gabriel Corbacho, a quien es muy interesante seguir por facebook, he descubierto que no hay nada nuevo bajo el sol para nosotros los periodistas. Hispanidad, un medio digital que desconocía y que se presenta como decano de la prensa digital española, recoge una estremecedora noticia, la desaparición de Colpisa, agencia de noticias especializadas que según esta publicación servía a los diarios regionales de Vocento, entre los que figura ABC.

Por desgracia, hoy día la desaparición o reconversión de un medio no es ninguna novedad tal y como está el patio, pero lo que sí destaca Hispanidad es la tendencia precaria que está protagonizando Vocento: un consejero delegado suyo, José Manuel Vargas, y siguiendo siempre a Hispanidad, toma ahora el control de la nueva Colpisa para aplicarle la misma fórmula del tan temido por nosotros ABC de becarios, como cita el propio autor del texto, Eulogio López.

Y para hablar de esto no voy a citar ni a Hispanidad ni a Eulogio López, sino a una realidad que me es muy cercana y que se ha instalado a pocos metros de la Facultad de Comunicación, en la sede de ABC de Sevilla.

Que ABC se venía moralmente abajo, no nos sorprendía. Un buen puñado de nuestros compañeros, con el beneplácito de la Universidad, realizaban prácticas con horarios más o menos flexibles (por convenio no debemos trabajar más de 5 horas, que me río yo del convenio) en la santa institución del histórico del periodismo español. Pero entre los pasillos de la Facultad, en lugar de envidiar a nuestros compañeros becarios, corría la noticia de que tenían que irse turnando semana sí y semana no en la redacción porque el número de becarios superaba al número de trabajadores en plantilla, lo que por ser ilegal podía acarrear graves multas al diario en caso de realizarse una inspección de trabajo.

Simplemente, una vergüenza. Que un compañero que quiera formarse tenga que verse obligado a trabajar desde casa (poniendo sus propios medios) sin un horario definido y por 200 míseros euros, es denigrante. Y todo esto, cómo no, en pleno ERE de ABC, que por cada trabajador que sobre podemos meter X becarios que nos rellenan el mismo espacio a menor precio. Un negocio redondo en el que nunca se tuvo en cuenta que, más que nos pese a los becarios de corazón, la calidad del producto menguaba.

Cito el ejemplo de ABC porque Hispanidad me lo pone a tiro, pero podría citar tantos, que si lo hago ahora, ya tendría que cerrar este blog. Diarios, radios, televisiones, en definitiva, ingentes grupos multimedia que dominan el panorama mediático español, con influencia en el iberoamericano o anglosajón, y que obtienen pingües beneficios a costa de explotar a sus trabajadores. Puro ejemplo del más duro capitalismo del siglo XIX en pleno siglo XXI en lo que es quizás más paradójico, en el seno de los que se presuponen son los garantes de la democracia y los vigilantes del sistema, los medios. En este caso, al igual que en muchos otros, el refranero español sentencia este tipo de actitudes: “Ven la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio”.

Para concluir esta reflexión, un punto más que no debe pasarse por alto: esta situación, al igual que la conocíamos los becarios, también era conocida por la profesión y el profesorado, en general. Y aquí llegamos al gran mal del periodismo y de nosotros los periodistas, que somos muy capaces de denunciar corruptelas de toda índole, pero no somos capaces de denunciar nuestra propia situación. Sencillamente, miramos para otro lado, nos tomamos un café con el compañero de turno para autocompadecernos y 10 minutos más tarde, nos vamos camino de la redacción a echarle un pulso al reloj, a ver quién tiene más horas.

Hasta que no seamos capaces de ponerle palabra, voz e imagen a nuestra realidad, no existiremos, y seremos tan cómplices de nuestra situación como las organizaciones que diariamente criticamos. Por desgracia, esta utopía revolucionaria no es más que eso, una utopía, porque aquí ni va haber derramamiento de sangre, aunque rodarán cabezas, ni nos enfrentamos al poder político.

Ya lo dijo Ignacio Ramonet, el que fuera director del prestigioso ‘Le Monde Diplomathique’: “No nos engañemos, los medios no son el cuarto poder, sino el segundo, de la mano del primero, el económico”. Y ante esta realidad, no hay revolución a día de hoy que valga.

Sigamos, pues, escribiendo, hablando y grabando otras realidades con la esperanza de poder, esta vez sí, cambiar éstas.

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3 pensamientos en “Hipocresía

  1. Si finalmente se confirma el cierre de Colpisa, me pregunto qué van a hacer los periódicos regionales de Vocento para elaborar la información de Economía, Deportes, Nacional, Internacional… Imagino que harán lo que ya han hecho muchas veces, tirar de EFE y ofrecer, al fin y al cabo, “lo mismo que el resto”, un producto sin diferenciación. ABC seguirá a lo suyo y con su público, y más en Sevilla. Pero los marginados de Vocento tendrán que buscarse la vida para hacer cosas que antes no tenían que hacer, y eso suele ser sinónimo de precariedad laboral del periodista.

  2. Enhorabuena por tu artículo! Al igual que tu, también he acabado periodismo (bueno, entre nosotras, me queda una) pero he hecho prácticas y trabajado en diversas facetas que esta profesión nos ofrece. Sin embargo, me he matriculado de otra carrera y a diario escucho comentarios que desprecian mi interés por seguir estudiando y me tachan casi de vaga por no querer sumergirme en el mercado laboral. La profesión está muy desgastada, minusvalorada y desprestigiada en gran medida por nosotros mismos, pero también por aquellos que vienen de fuera engrosando cada vez más la lista del circo en que esto se ha convertido.
    Un saludo y que todo te vaya genial!

  3. Todo por no hablar de los 10 despidos en Las Provincias de Valencia y los que hubo hace ya casi dos años en ABC de Sevilla. Y mientras se dedica a despedir gente en los diarios, y también en Punto Radio, Vocento se deja una millonada en montar La 10, una televisión que venden como una superapuesta novedosa y rompedora pero que se basa en el mismo formato que Intereconomía o Veo7: un programa fuerte de tertulias y una programación de mierda cuyo mayor aliciente es la serie de Los Ángeles de Charlie de los años 70.

    ¿Cuántos millones le ha costado a Vocento La 10? Sin duda, muchos. Y para montarla ha tenido que sacar esos dineros del sueldo que se ahorra al despedir a esos cientos de trabajadores de sus diarios. Y lo peor de todo es que ni siquiera La 10 se libra de esos despidos, porque para montar La 10 en Madrid, como televisión de cobertura nacional, hubo que cerrar la televisión regional, Andalucía 10, con sus correspondientes despidos. 33 en total.

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