Desempolvando los apuntes


La otra noche me abrieron un nuevo frente laboral: la docencia. A pesar de saber de su existencia ha sido una posibilidad que nunca me ha llamado la atención. Supongo que considero que no soy nadie para enseñar cuando me queda aún tantísimo por aprender de este mundillo.

Pero al parecer, ciertas universidades privadas están incluyendo en sus planes de estudio la carrera de Periodismo. Será porque da dinero, no porque la sociedad demande más periodistas (creo recordar que en mi orla aparecen cerca de 300 egresados, los cuales dudo mucho que estén todos trabajando). El caso es que bueno, lo mismo puedo encontrar mi propio filón laboral en la enseñanza del periodismo.

Lo malo es que como ya he dicho, no me creo con autoridad para enseñar absolutamente nada. En cierta forma, echo de menos la enseñanza, pero la mía propia. Me imagino ante una clase soltando algún rollo como el de la teoría matemática de la comunicación de Shannon, y oye, no me veo. Sin embargo, siempre pensé que mis apuntes de bellas asignaturas como Teoría de la Comunicación podrían tener un uso futuro: esto es, reciclarlos para una posible docencia.

Todo esto me queda realmente grande. La enseñanza es algo que merece respeto, y la enseñanza de una materia como es el periodismo, se complica más aún. ¿Cómo le explicas a un estudiante conceptos como la entropía, el ruido o nociones sobre el estructuralismo y la escuela de Frankfurt cuando él lo que quiere es aprender a escribir o en el peor de los casos figurar en la tele? Me sorprendo en estos momentos a mí misma demostrando conocimientos teóricos aplicados. Será que no soy tan ignorante en definitiva y que durante los 5 años de la licenciatura algo aprendí (sí señores, los periodistas estudiamos, y mucho).

Siguiendo la que catalogo como interesantísima serie de reportajes de El País ‘Pre-parados’, la opción de la docencia se me antoja bastante apetecible. Es una buena oportunidad para no intentarlo. Aunque no me quede bien el traje de profesora, el de periodista yo creo que se me va ajustando. Y el entalle definitivo puede venir de la enseñanza. Probemos suerte pues.

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2 pensamientos en “Desempolvando los apuntes

  1. Modestamente creo que a escribir no se puede enseñar a nadie y que la enseñanza es, como tú dices, algo muy serio. De hecho ya se sabe cómo está la cosa tras años de “recogedero” de gente que no sabía dónde meter cabeza e iba a parar ahí para tener algo “seguro”.

    Tú sabes escribir: escribe!

  2. Se puede enseñar a escribir, pero no se puede inculcar el talento. Le puedes enseñar todos los trucos y los ritmos para que un texto quede bien, pero el cómo use esas herramientas (el talento a la hora de hacerlo) eso viene de casa.

    De todas formas, María José, yo sí que te veo de profesora. Así que dale.

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