Ceros y unos


Voy a volver a ser hoy una periodista completa: criticaré lo que me rodea, sacaré los colores e, incluso si hago bien este post, puede que me tire piedras en mi propio tejado. Rabieta personal se acerca.

Siguiendo a mi buen amigo Jesús Rodríguez, gran bloguero y mejor persona, el lenguaje de ceros y unos es muy feo. Me siento totalmente ajena a él, y pecando de orgullosa, afortunada me siento, porque lo mio no es eso, sino someter la bella y riquísima ortografía y gramática españolas para conseguir no sólo persuadir, sino deleitar. Someter y, cómo no, seguir.

Un periodista no sólo puede amoldar el lenguaje para que represente la realidad, sino que puede jugar con él y recrear un sinfín de ensoñaciones que sólo una mente cuyo espectro idiomático sea amplio puede lograr. Estamos de enhorabuena.

Pero los ceros y los unos me están atrofiando los sentidos, me lo noto. Ni mención quiero hacer de cómo estarán los de aquellos que sólo entienden de eso, de estas dos cifras.

El mundo no puede ser reducido a números, a una pantalla, a lo virtual. El mundo es real y como tal, espera realidad, empatía y que se le dignifique. Construir mundos alternativos sólo es válido para aquellos pobres que no disfrutan del que se nos viene dado, rico, solemne y gratuito.

Siempre he admitido las correcciones, o acaso se les olvida al vulgo que ni mucho menos todo lo sabemos, pero no el escarnio. Porque para escarnio, ya estoy yo, con mi titulito en mano (¿cuántos puede decir lo mismo?), y ni siquiera me lo he planteado.

Hablando de legislación y ética, hay sectores profesionales, que si bien no pueden ajustarse a la legislación por la velocidad de los cambios (hay que recordar que la legislación nos garantiza el marco de democracia en el que nos desenvolvemos) si deberían tener, al menos, principios éticos. Si no reglados, sí personales.

¡Cuanta falta de vergüenza y de respeto! Nunca cuestionaré el trabajo de un profesional, ni siquiera de un semejante cuya labor pueda poner en tela de juicio. La crítica desde el cariño es algo que no comprendo. ¿Acaso existe la infidelidad, desde el cariño? ¿O la agresión, desde el cariño? El cariño, vamos a dejarlo para lo que es, y no queramos someter el lenguaje cuando no somos aptos para ello. Modestamente, siempre preferiré un cuaderno para trabajar, que un ordenador, romántica que es una.

Cada cual que cumpla su función lo mejor que pueda. Mi problema es que no trabajo sometiendo ceros y unos de manera lineal y fija. Mi espectro de trabajo es muy amplio, y cada día se amplifica más y más, para mi suerte. Mientras critican mis errores, yo me dedicaré a seguir desahogándome en este blog, eso sí, siempre con la ayuda del DRAE.

Bienaventurados los todolosabistas, porque el mundo será de ellos. Pero nosotros lo contaremos, sólo si queremos. Porque ése es nuestro poder, si no lo contamos, no existen, y eso se les olvida.

Bienvenidos al mundo real.

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