Tantos días como hoy


Cual niño con zapatos nuevos. Así me siento estrenando este blog, que como todo estreno, bien se merece ser celebrado… desde mi puesto de trabajo.

Así es. Afortunadamente, me han recogido de la calle, ese sitio que más que un sitio es el estado natural del periodista (del bueno de verdad).

– “¿Tú dónde éstas trabajando?”

– “Yo, dónde va a ser, en la calle”.

Cinco años de carrera, como diría la versión del siglo XXI de aquel famoso tango, no son nada. Y es cierto. A pesar de los esfuerzos, de los trabajos sin sentido y de las prácticas (sí, prácticas, porque más que “practicar” (verbo) uno propiamente dicho, son “prácticas” (adjetivo) para tu jefes al facilitarle su labor), al final acabaremos donde la propia profesión nos exige: en la calle.

Lo malo es que no todo acabar en la calle tiene el mismo sentido. Uno puede estar en la calle porque no encuentra trabajo, o bien estarlo porque está trabajando o se está buscando el pan. Sin embargo, en la actualidad yo soy de esas afortunadas que han abandonado la calle para sentarse en una mesa a divagar sobre lo divino y lo humano, informáticamente hablando. Sí, porque de hardware y software también vive el periodista, de comunicar sus novedades…

Y aunque desde aquí sentada se me mueven dentro mil demonios por pisar la calle, no me me puedo quejar de mi situación laboral, que ya lo haré en otros post para no empezar con demasiado mal pie.

Pobres mis compañeros que se ven envueltos en viajes sin horarios y conexiones sorpresas. Pobres aquéllos que vagabundean por el mundo mendigando un dato que les permita sacar adelante un reportaje. Pobres los que desayunan con un periódico ansiosos de noticias… Pobre de mí, que aún sabiendo cómo está el patio, prefiero dar una patada a la mesa sobre la que escribo en mi portátil para cambiarla por una libreta y un bolígrafo y contar cuánto pasa a mi alrededor.

Hasta que eso ocurra, que no sé si será motivo de alegría o de agravio, mejor que tirar por la ventana mi trabajo actual como periodista, será abrirme este blog donde despotricar, por qué no, también sobre lo divino y humano… pero de la vida.

Porque ahora yo estoy aquí sentada, pero muchas calles antes ya me pateé. Pero eso es otra historia. No otra, sino la historia del blog de esta reciente licenciada que siempre será aquella eterna becaria.

Anuncios

Un pensamiento en “Tantos días como hoy

  1. ¡El dedo en la llaga!

    El día que te resfríes en junio por culpa del aire acondicionado, ¡entonces nos envidiarás a los callejeros!

    Me alegro de que te hayas abierto un blog. Dale caña y no pierdas la costumbre de la escritura, que los ceros y los unos que te rodean forman parte de un lenguaje muy feo.

    ¡Ánimo y adelante (o no)!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s