Adiós a las colaboraciones en El Correo de Andalucía
Vuelvo por aquí por la puerta grande, que es época de Feria, para confirmar que todo sigue igual. Incluso puedo decir que la cosa se ha agravado.
Los recortes se han extendido a todos los niveles (educación, sanidad, prestaciones sociales…) y la sangría en los medios continúa (ERE, cierres, más precariedad…). Por pura estadística, ya tenía que tocarme mi turno.
Escuchar campanas…
Para un periodista, cuando le sueltan una liebre, comienza una vertiginosa carrera por cazarla. No se puede soltar tan ligeramente una frase, ni una palabra, que no despierte la más absoluta curiosidad en nosotros.
Si alguien escucha campanas, sin saber dónde, mal vamos, porque siempre la desidia por conocer si primero son campanas, segundo dónde suenan y en el peor de lo casos para finalizar, el porqué, nos consume.
Que te digan algo así como ‘¿Oye, que ha pasado en X?’ sin el buenos días siquiera, enciende tus alertas. Y las enciende porque se nos presupone una omnisciencia casi divina, y como consecuencia de ello, la alerta sube de nivel si se junto con nuestro desconocimiento.
Lo que supone un simple comentario, para nosotros no lo es tal.
La sangría de los medios: VIVA
La muerte de un medio es siempre algo lamentable, en primer lugar, por los profesionales que se van a la calle, y en segundo lugar, por lo que supone de pérdida para la sociedad. Aunque no necesariamente tiene que ser en este orden.
Además, es muy curiosa y sistemática su muerte, y ahora veréis por qué. Muchas veces antes de entregarse a la canina, y aún a sabiendas de sus malas condiciones de salud, realiza una reconversión ambiciosa. Por ejemplo, el caso de El Correo de Andalucía, que tras un ERE y precediendo a otro se ha pasado al todo color. Será por aquello de darle alegría a la realidad. Otro caso, que es el que nos ocupa, es el de Andalucía Información, también llamado Grupo Publicaciones del Sur, más concretamente de su gratuito Viva.
El precio de la vergüenza
Estos días estoy realmente prolífera en cuanto a posts. Ojalá no abandone este ritmo, porque tenía esto muy abandonado.
El caso es que lo bueno que tiene el periodismo, o lo malo, es que allá donde mires encuentras algo para escribir o denunciar. Tomando un café hace unos días con una de mis mejores amigas, compañera de Facultad y de fatigas, me reveló un dato que me parecía de lo más vergonzoso e indignante profesionalmente hablando. Bueno, también personalmente, porque estamos llegando a unos puntos donde no existe la moralidad.
Mi pobre compañera debo decir que es una de las pocas profesionales que hay que lo son de verdad. Dicho esto, y sin que sirva de justificación, entenderéis que en su caso, como en el de muchos de nosotros, nuestro amor por la profesión y vocación se paga muy barato en el mercado.
… y de periodismo social
O de denuncia. Poco a poco voy retomando el ritmo también en estas lides.
Esta vez para poner el acento en los retrasos que se producen en la administración y que afectan a centenares de familias como es el caso de la promoción El Mirador de Camas, enfrascada en trámites de años.
Los temas urbanísticos son muy complicados, y aún a día de hoy, más, pues tras la especulación tan atroz que hemos sufrido cualquier proyecto se mira con lupa.
He querido ser lo menos sensacionalista posible, incluir a todas las partes, contar historias reales y ser fiel siempre a la documentación y a la cronología de los hechos.
Espero no haber faltado a la verdad en un tema tan delicado como este y en el que los intereses pueden verse cruzados. Aquí no hay más que interés periodístico por arrojar un poco de luz sobre esta circunstancia.
Espero que los de por sí cansados vecinos sepan encontrar sus dudas resueltas. Si no, aquí estoy para resolverlas. En la medida de lo posible, profesionalmente ayudaré a que sea siempre así. Servicio público, lo llaman.
Un poco de política municipal
Tenía muchas ganas de volver a pelear con cuestiones como PGOU, plenos, proyectos, ERE y demás. Tenía ansias de hablar sobre cuestiones de interés general. De hacer después de algún tiempo algo de periodismo político.
Se trata tan sólo en principio de una entrevista, pero me emociona la idea de poder volver sentarme frente a una mesa municipal y plantar sobre ella mis cuestiones como periodista, pero también como ciudadana.
Aún no tengo fecha cerrada, pero no quería dejar de comentar esta noticia que recibo con los brazos abiertos. De esta forma acallo por el momento la voz interior que se hizo externa en un reciente post demostrando la necesidad profesional de algo así.
Cuando se publique os remitiré el contenido para que me deis vuestra valoración, por si ando excesivamente oxidada.
¿Vamos por el buen camino?
La primera acepción del sustantivo femenino reconversión en el DRAE lo define como “acción y efecto de volver a convertir o transformar”. Los que leéis este blog habréis convenido que es el proceso en el cual me encuentro desde un tiempo a esta parte, en pura transformación. Pues bien, en este extraño camino que no sé ni cómo andar ni dónde me llevará he realizado nuevamente una parada para valorar lo andado y establecer cuanto menos un itinerario próximo que me evite naufragar.
Revelaciones a 40º
Este intenso calor veraniego lejos de quitarme las ganas de pensar me ha activado una parte de cerebro que creía dormida: la de las inquietudes. Con la resaca de las elecciones encima y en pleno Debate sobre el Estado de la Nación, he tenido una revelación: me gusta la política.
No ha sido realmente una revelación propiamente dicha, pues ya sabía que lo mío era eso, pero he encontrado un poco de luz en mi actual túnel tecnológico. Más allá de planteamientos existenciales, me siento feliz al notar que hay algo que en mi interior se sigue moviendo al son de la actualidad política nacional.
Entre el quiero y el no puedo
Que te defenestren del papel hacia lo multimedia tiene un paso, pero que te hagan cargar con emoticonos, es otra cosa. Resulta que yo quería ser periodista. Ese personajillo ya centenario, por no decir milenario, que va de un lado para otro pertrechado con papel y boli como únicas armas para defender la pluralidad, la información y la democracia.
Desgraciadamente, hoy día esos periodistas casi ni existen más allá de los manuales clásicos de la profesión.
No me opongo a los nuevos aires que imperan, a los proliferantes community manager o copy (unos roles que ‘cualquiera’ puede desempeñar, o eso creen). Pero me sigue ahogando la idea de que nadie, quizás ahora menos que nunca, valore lo que significa esta nuestra labor.
Aplausos por los despidos en El Correo de Andalucía
Viendo este título, parece que estos aplausos alaban la última jugada del rotativo sevillano. Pero no es así. Poco han durado las felicitaciones por la marcha de Hernández-Rodicio a la Cadena SER (entiéndase felicitaciones por el nuevo cargo del ex-director, no por su sustitución), la entrada en la dirección de Diego Suárez con Juan Carlos Blanco como adjunto y por el 100% color.
Ahora, y como por desgracia viene siendo habitual en El Correo de Andalucía, los aplausos son para protestar por los despidos, otros 7 más.

